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En los siglos anteriores a la era cristiana, cuando Alejandría era la primera entre las ciudades del mundo griego, y sus ciudadanos eran grandes viajeros; había siete maravillas cuya reputación superaba a todas las demás; siendo estas Los jardines de Semiriamis ubicado en Babilonia, La estatua de Zeus en Olimpia, El templo de Artemisa en Efeso, El mausoleo de Alicarnaso, El coloso de Rodas, El faro de Alejandría, y una séptima y única que ya sola se yerguen hasta nuestros días: Las pirámides de Egipto.”

Así da inicio un apasionante libro que pasó a ser uno de los más vendidos y leídos con interés; este libro se llama “The Orion Mistery” y el autor es Robert Bauval con la cooperación editorial de Adrián Gilbert.

Es mi intención en este escrito, tratar de hacer una especie de reseña de lo que considero mas fundamental
referente a la investigación de Bauval, que se dedica a un tema apasionante como es la egiptología y sus construcciones fastuosas.

“Su majestad el rey Keops, paso toda su vida tratando de encontrar el número de cámaras secretas del santuario de Thot, para así reproducirlo en su propio horizonte” (Papiro Westcar., Museo de Berlín).

Las pirámides de Egipto, estos extraordinarios monumentos han inspirado respeto durante siglos por su tamaño, por la perfección de su geometría, por el misterio que encierra el como fueron construidas, y en lo personal; por no saber a ciencia cierta el porque de su construcción.
Fue el faraón Sneferu muerto hacia el año 2480 a.C., quién que dejó un legado en sus tres pirámides construidas a lo largo de su vida y reinado; la de Medium, y dos en Dahshur y con ello modelos arquitectónicos que encerraban conocimientos de Geometría, Astronomía, e Ingeniería; así como la experiencia y el método de construcción que su hijo Keops supo evolucionar y superar con su magna pirámide de 146 mts. de altura y 6.18 millones de toneladas; “El horizonte de Keops”.


Para Robert Bauval la construcción de pirámides, encierra un proyecto maestro, que tiene que ver con los lugares escogidos para la construcción de las pirámides. Ya en 1934 un prestigioso, arquitecto norteamericano llamado James A. Kane, sostuvo la tesis basada en un análisis de aspectos GEO-arquitectónicos de las pirámides de Gizeh, de que cada una de las tres pirámides (Keops, Kefrén, y Miscerinos), eran parte de un único proyecto.
Trabajos complementarios, como el de John Legon (Físico), con su escrito de análisis titulado “Discussions in Egyptology”, y Robin J. Cook (Geólogo), y su trabajo “Estudio de Diseño”, llevaron a Robert Bauval a estudiar e investigar, los escritos antiguos; como Los textos de las pirámides, que constituyen “el cuerpo” mas antiguo de la literatura religiosa, y funeraria egipcia.

“OH! Rey, eres esta gran estrella, la compañera de Orión , que atraviesa el cielo con Orión, que navega el otro mundo , con Osiris; asciendes por el este del cielo, te renuevas en tu debida estación, y rejuveneces a tu debido tiempo. El cielo te a parido con Orión” (Texto de las pirámides 882-883)

El punto fundamental de los ritos del renacimiento del Egipto antiguo, era que Osiris muerto fuera devuelto a la vida a través de los rituales “mágicos” de momificación, realizados por su esposa-hermana Isis, con la ayuda de Anubis. Es decir, los textos de las pirámides, tenían por objeto asegurar el mismo renacimiento para el faraón muerto, que para el dios Osiris-Orión. Son pues estos textos “una póliza de seguro de vida faraónica”; ya que al realizarse los rituales del renacimiento en la pirámide, la congregación pudiera poner en acción las "palabras mágicas" que inducirían al alma del rey muerto, a convertirse en una estrella en la constelación de Orión.
El Osiris original, se había vuelto "El señor del Duat"; reino de los muertos habitado por los seres estelares.
Los textos funerarios egipcios, así como los textos de las pirámides, dejan en claro que Sahu-Orión, era el alma de Osiris y que la región del cielo, ocupada por la brillante constelación de Orión, era considerado un lugar muy deseable para que fueran las almas de los reyes, después de muertos.

Robert Bauval en su emocionante libro, narra como en su contemplación accidental del firmamento, repara en el cinturón de Orión conformado por tres estrellas no perfectamente alineadas (la más pequeña esta ligeramente desviada hacia el Este), y recuerda el pasaje número 1717 de Los textos de las pirámides; “El Duat ha tomado la mano del rey en el sitio donde esta Orión… ¡OH! Osiris Rey, condúcete al camino del agua…que es una escalera al Duat, sea puesta para ti en el lugar donde esta Orión”.
Robert Bauval, estaba mirando en el cinturón de Orión,… ¡las tres pirámides de Gizeh!
 

“Los cielos han sido el móvil de la ciencia durante milenios; son para el hombre sus esperanzas sobre el mañana, la visión de aquellos primeros hombres que labraron sus ideas en la piedra; no refleja en ninguna parte como la plenitud que alcanza en las tumbas de los antiguos egipcios” (Jane B. Sellers “The death of gods in ancient Egypt).

El investigador, ya con una idea muy fija en mente, hizo comparar, y sobre puso un mapa de los cielos con la constelación de Orión a escala, con un plano donde incluía las pirámides de la era Menfita, y las pirámides de Gizeh, observando atónito, como las pirámides de Gizeh correspondían en gran medida a la disposición de las tres estrellas del Cinturón de Orión. Así mismo la pirámide de Nebka en Abu Roash correspondía con la estrella de Saif (pie izquierdo de Orión), y la de Zuyat Al Aryan, con la estrella de Bellatrix (hombro derecho), etc. Llegando a coincidir cinco estrellas de las mas brillantes de Orión, con las pirámides de la IV dinastía.

Tiempo después, en un trabajo de mantenimiento de “los canales de ventilación” en la pirámide de Keops, de parte del Instituto Arqueológico Alemán, efectuado bajo la dirección de Rudolf Gantenbrink, y utilizando un robot llamado UPUAT 1 (abridor de caminos), fue posible entre otras cosas, la medición de las pendientes de los conductos. Con este trabajo fue posible determinar que en la época de construcción de la pirámide (2475 A.C. – 2400 a.C.), estos apuntaban exactamente a la estrella de Sirio y a Tubán Al Nitak, del cinturón de Orión.

Al parecer, Bauval tropezó con la auténtica razón y misterio de las pirámides: el Duat que se extiende sobre la “rivera occidental”, de la Vía Láctea, correspondía a la Necrópolis Menfita; un verdadero espejo terrenal-cósmico o sea la contrapartida terrena de la morada celestial de los Reyes-dioses de Egipto. En el centro mismo de la tesis de “The Orion Mistery” esta no solo la teoría de la correlación del Duat con las pirámides de la IV dinastía, sino el hecho de que la religión dominante de los constructores, era una religión estelar, según la cual los reyes muertos se volvían almas estelares, en la constelación de Orión.

“Grande es la verdad, duradera su eficacia pues no ha sido perturbada, desde el tiempo de Osiris.”

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NOTA:

Robert Bauval nació en Egipto (Alejandría), en el año de 1948, es ingeniero de obra civil de profesión siendo poseedor de un profundo conocimiento sobre la historia de Egipto y Medio Oriente.
Es autor de varios artículos publicados en prestigiosas revistas de egiptología, y del libro “El Misterio de Orión” convertido en todo un Best seller en Inglaterra cuya tesis contenida en el mismo, despertó el interés y la práctica aceptación de los especialistas mas conservadores del medio. Publicó en 1995 “Finger printsof the god”, en 1996 “Beeper of Génesis”, en 1998 Heaven mirror”, y en 1999 “Secret Chamber”.
Actualmente viaja por todo el mundo ofreciendo conferencias.
Página oficial en Internet: www.robertbauval.com <http://www.robertbauval.com

 

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