Acceso

Vientonegro.com es una Web multitemática que expone y analiza todo lo relacionado con el fenómeno ovni, así como toca temas generales sobre ciencia, y disciplinas humanísticas.


C
uando vivimos en carne propia el mal, independientemente de nuestra posición y sentir con respecto a la religión, estamos en un estado de tormento físico o moral que su prolongada “estancia” y magnitud,  llegar a curtir  nuestro ánimo de amargura, y hasta doblegar la dignidad y el orgullo hasta del más templado.
Pero, ¿qué es el mal?

 El mal, lo podríamos definir como todos aquellos actos e intenciones así como eventos impersonales, que provocan directamente o indirectamente  sufrimiento a un ser. 

Existen dos clases de mal:   

  • El mal natural, que corresponde a todo aquello en lo que el hombre no tiene injerencia (terremotos, erupciones volcánicas, descargas eléctricas naturales, etc.).

  •  El mal  moral,  se debe a la conducta de seres con libre albedrío, en los cuales varía el estado de consciencia de lo que hacen, y también la valoración del derecho de los demás.

 
Para los ateos e irreligiosos, el mal es un producto de la misma vida natural, y derivado de cuestiones sobre todo de índole cultural y económico. El sufrimiento que causa el mal, cuando no se  puede aniquilarlo al menos en lo personal, se lleva como una cruz con amargura, y en el mejor de los casos, es envuelto con paliativos superfluos, para mitigarlo. 
El ateo o irreligioso, no le pregunta a Dios el porque del sufrimiento (si se descubre haciéndolo, es que al menos no es ateo), como el Job bíblico; al que le pasa la factura es generalmente a los creyentes, a quienes fustiga con frases del calibre de “¿donde está tu dios de amor, que no hace nada para remediar esto?”

Las religiones o filosofías que no contemplan a un Dios rector o protector, como el budismo o hinduismo, el mal sufrido en esta vida es el producto de tener un karma “dañado” con la maldad de vidas pasadas. La solución es el buen comportamiento, el obtener sabiduría, y la fe en una vida después de la muerte, más benigna de acuerdo al Karma “logrado”, en las vidas pasadas.

Para los creyentes el mal y el sufrimiento es un tema un tanto delicado, y para abordarlo debidamente, es menester recurrir al pensamiento filosófico, y al ejercicio teológico del que principalmente  emergen las teodiceas, que no tienen otro fin que el de proveer una explicación desde una perspectiva religiosa del mal, salvaguardando los intereses o los motivos doctrinales.
Para Platón (filósofo griego), por ejemplo, el mal es todo lo que esté en desarmonía con la naturaleza, con el hombre, y consigo mismo. El mal natural sería una “sombra”, el mal moral producto de la ignorancia del hombre. Dios queda exento de autoría del mal.
George Hegel nos habla de que el mal en realidad, es un bien en proceso de formación, que es posible apreciarse en ocasiones desde una vista macro. Para el, la solución al mal es la educación y la socialización de la humanidad (solidaridad). El mal natural aquí, es visto como una parte de Dios, que le es incontrolable.

Una idea interesante es la del teólogo cristiano Karl Barth, para él, mal es la “oscuridad” que no se encuentra en la creación, pero es permitido provisionalmente por Dios, como instrumento para hacer camino hacia  un mundo final, moldeado por la verdad de Cristo. De esta manera el mal no es obra de Dios, sino anulado por el. Es como cuando una linterna alumbramos e irrumpimos en un cuarto oscuro, y terminamos encendiendo la luz principal.

Podemos llenar cuartillas y cuartillas, con opiniones diversas, pero es difícil concebir una teodicea capaz de aportar una verdad concreta sobre el problema del mal.  La misma Biblia no creo que resuelva o esclarezca el dilema; pero si nos da el camino para aliviar sobre todo al corazón de un creyente atormentado:

  • La Biblia nos señala el origen del mal: el pecado de Luzbel, que hechiza todo el orden creado.

  •  El sufrimiento del hombre, al menos literalmente, La Biblia señala que tiene su origen en el abuso de su libertad de la pareja primordial.

 
¿Es responsable Dios indirectamente del mal, al dar libre albedrío a Lucero y a Adán y Eva?.
Si Dios buscaba le sirvieran libremente, es necesario el dote del libre albedrío lo que le quitaría responsabilidad; porque de hecho ¿para que quiere un  Dios de amor, el amor y servicio de “máquinas” orgánicas o espirituales?.
Creo que llegamos al punto de saber que el mal nos lastima la vida, y es en esta vida, y por el momento, en que quisiéramos entender como un Dios activo y de amor, permite que los inocentes, los no pecadores, y los justos sufran.

Veamos este pasaje bíblico: Juan 9:1-3

Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.
Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó , éste  o sus padres; para que haya nacido ciego?.
Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en el.”
. Seguidamente lo sanó.

Si terminamos de leer el capítulo del libro bíblico, sabremos que el pasaje ilustra como el sufrimiento no es consecuencia necesariamente del pecado, y sobre todo como es aprovechada la circunstancia, para instruir a los discípulos, el como el sufrimiento y la ceguera en realidad, es la incredulidad. 

Le preguntaron a la Madre Teresa de Calcuta:

- ¿Dónde está Dios cuando un pequeño muere de hambre?, ella respondió:
- Dios está ahí, sufriendo con el pequeño.  

Si pensamos en los inocentes y justos sufrientes, seguramente no tenemos una solución que nos pueda ilustrar totalmente sobre esta "injusticia"; porque se redunda y se llega a los ejemplos bíblicos como el de Job, que va y se pierde en los designios de Dios, de lo que podemos especular lo siguiente:

Que los  servidores de Dios (criaturas celestiales), encarnen en los inocentes futuras víctimas del sufrimiento natural, y moral (sacrificio), como un medio de instrucción para determinadas personas, y en ocasiones el mundo entero.
Quizá lo único verdadero que podemos saber, es que la sola vida material es sufrimiento, y con nuestra actuación, quizá logremos hacer menos mal.

 

Comentarios

Nombre*
Por favor, escribe tu nombre completo. Gracias!

Correo electrónico*
Por favor, escribe una dirección de correo válida. Gracias!

Comentario*
Por favor, escribe tu comentario. Gracias!

*
Por favor intenta nuevamente. Gracias!